domingo, 13 de septiembre de 2009

Tres syrah chilenos: velada de degustación entre amigos

Hace más o menos unas tres semanas, dado el auge que ha tenido el vino como tema de conversación en twitter, lo que nos ha llevado con algunos amigos a compartir etiquetas como #wine, #vinos y #epicuro, comenzamos a pensar la velada que pudimos disfrutar el día de ayer, 12 de septiembre.

La idea era hacer algo muy simple, una desgutación temática entre amigos donde vino, conversación y maridaje con algunos bocadillos sirvieran para poder compartir ya no sólo virtualmente sino persona a persona la pasión por este tema.

De modo que convocamos a @osiocabrices -que no pudo asistir-, @Naldoxx, @valenruizl y @fernandofranz para hacer posible el encuentro. ¿La reglas? Muy simples: cada uno ponía un syrah y un pasapalo, @martis y yo poníamos la casa y ¡listo!

Entre copas que tiemblan

Como Venezuela cada vez se vuelve más impredecible, la velada casi es saboteada -de hecho, en parte lo fue- primero por una lluvia que hizo pensar a alguno de los invitados en posibles complicaciones de desplazamiento, pero luego, por un sismo de 6,4 en la escala de Ritchter que, por su impacto, dejó conmocionado a @osiocabrices quien terminó declinando la invitación.

En lo particular recordé el pensamiento de Napoleón sobre el champagne: "Después de la Victoria usted se merece un champán, después de la derrota usted necesita." Después del sismo, yo necesitaba el vino, así que le escribí a Arnaldo quien respondió favorablemente: "Llegaremos un poco más tarde, pero iremos."

Asumí completar el vino que faltaría con Rafael Osio, saqué también el que originalmente iba a poner yo y le escribí a Fernando Franz, mi cuñado: sólo en caso de que la ciudad se caiga no vengas.

El plan había muerto y resucitado en uno 30-45 minutos.

Morandé Pionero Syrah 2007: una elección calidad/precio

La velada comenzó e inmediatamente comenzamos a servir el primer vino de la noche, el Morandé Pionero Syrah 2007. ¿Precio? 30 Bs. Realmente económico para los estándares actuales, sin embargo, con el vino siempre es más de qué recibimos por el dinero que el precio en sí mismo, a veces lo barato sale caro y lo caro absurdamente oneroso.

Para Valentina Ruiz era evidente "su color acerezado" y en nariz todos coincidimos en sus agradables aromas afrutados y en su honestidad: es un vino sin madera, conservado en tanques de acero, con lo que se asegura ese carácter sencillo.

Para acompañarlos teníamos dos variedades de queso gouda, uno amarillo y otro blanco de búfala. A Marta le gustó mucho con el blanco, mientras que a los demás nos pareció perfecto con el amarillo, incluso Fernando Franz comentó que cierto amargor que la sentía en el final, parecía mitigado por el carácter graso del queso.

Primer round interesante, de estudio. Ya Arnaldo comenzaba a disipar las dudas sobre la elección de la cepa y la velada continuaba.

Viña San Pedro Castillo de Molina Shiraz 2006

¿Hya algún problema esencial en decir que una canción de, digamos, Justin Timberlake es buena? Yo creo que ninguno: que sea un artista particulamente comercial no desmerita su talento y su capacidad para hacer producciones interesante.

Igual pasa con el vino. Como hablábamos ayer por twitter con María Luisa Ríos de Milsabores, hay muchos snobs del vino que les gusta que todo sea una marca rebuscada, un descriptor que apenas se encuentra en una página escondida de D.R.A.E.

Por eso, sin ningún problema le sugería a Arnaldo que se trajera el Castillo de Molina Shiraz 2007 (60 Bs.) una marca de la que el mercado venezolano está postivamente inundada en supermercados y tiendas especializadas.

Al leer en la hoja técnica del vino la referencia al tocino primero dudamos, pero al llevarlo a nariz rápidamente lo asociamos con ese poder ahumado que le da un año completo en barricas de roble francés. De igual manera, ese color tímidamente acerezado del Morandé, ahora era un velo elegante de rojo cardenal.

Ya en boca -y mientras comenzaba a decantar el vino final- todos coincidimos con la elegancia y redondez del vino y un particular toque especiado que Valentina relacionó inmediata y vehementemente con la nuez moscada. Sin duda habíamos subido un nivel y, en la armonía, fue muy buen acompañante con los cubos de lomito en salsa de tres pimientas de Fernando.

La velada en este punto estaba ya cumplida pero, desde el decantador, el próximo vino esperaba.

Montes Alpha Syrah 2006: broche de cacao

Varias copas después comenzó el aspecto más experimental de la jornada. Cuando realizábamos los arreglos para no repetir ni vinos ni pasapalos yo le dije a Arnaldo: "será que puedes traerte unos brownies". Valentina le preguntaba: ¿pero de verdad eran solo brownies? ¿No será que entendiste mal? ¿Serían brownies y queso?

Pues no, era sólo brownies y en lugar de un vino de postre teníamos al peso pesado de la jornada, el Alpha de Montes (150 Bs.), para tratar de aprovechar esas notas especiadas y su estructura al contacto con el chocolate.

El Alpha tiene, de acuerdo con Arnaldo, un color ciruela pasa, purpúreo, y en nariz se resaltan nuevamente esos aromas de frutos secos y especias. Ya en boca se siente pleno, denso y, sobre todo, de un final largo, donde predominan nuevamente las especias y, leve y armónicamente, la madera de su paso de un año en barricas.

¿La sorpresa? Con el brownie de chocolate fue muy, pero muy bien. Yo soy un apasionado del chocolate con vinos rojos pero, cuando calculo mal, termino con un sabor metálico en la boca que me arruinan el bocado y la bebida.

Nada más lejos que lo que sucedió con el Alpha. Fue realmente un cierre con broche de cacao para una velada magnífica que nos permitió explorar tres excelentes vinos de una variedad de la que Arnaldo entró renegando y salió convencido.

Syrahs pendientes

¿Qué nos quedó por probar? Evidentemente los asutralianos, de hecho, ya Arnaldo tenía unas botellas a punto de comprar en Casta life & food de The Little Penguin, pero le picaron adelante, así como a Rafael con los Penfolds.

Sugería también que debíamos tener en una lista los syrah de La Rioja argentina, el Raza Argentina de Cooperativa La Riojana que me gusta mucho. Por supuesto que también faltarían los del Ródano, pero ya vendrá el momento.

Por ahora esperamos el próximo encuentro: ¿malbec? ¿tempranillo? Nos tocará decidirlo.

1 comentarios:

FedericoX dijo...

Suena interesante, aunque aun soy demasiado amateur, en algun momento me robo la idea y pruebo organizar una velada tematica con algunos panitas