Un viento huracanado pasó, encontró a la aristocracia del vino en la cama, y al dejarla con escaso abrigo, mostró sus pies descalzos. Así nos hemos enterado después de que algunos descalzos tenían pies de barro.
La avaricia, el desconocimiento, la vida presuntuosa y el jugar a la bolsa con el vino, ha provocado el desplome del castillo.
I Creer que la calidad es cosa que se compra basada en el precio más alto, funciona en algunos mundos. En el mundo del vino no. Por lo menos no en el del vino bueno, que tiene un factor llamado vendimia. Que depende del jefe de san Pedro. Y otro llamado evolución en barrica y en botella, por el que se asoma de vez en cuando el propio san Pedro, contradiciendo los pronósticos químicos, y los basados en las ganas y necesidades de cobrar de los dueños del vino.
Catar un tinto y preguntar cuánto cuesta la botella para decir después que es fantástico, extraordinario, es como darle una cachetada al tipo que hace el vino. Me refiero al que lo crea, al viticultor, no al yuppie de mercadeo y ventas.
En las últimas semanas, la hermosa ciudad de Burdeos es la capital de las cachetadas.
Los dueños de los castillos cachetean a los brokers que hicieron que los precios de las botellas subieran a las nubes. Los viejos accionistas de las propiedades cachetean a quienes les cuentan que ahora la cosa se desplomó. Los compradores, cacheteados durante los últimos 20 años por los dueños ambiciosos con la ayuda de Bob Parker, ahora devuelven las cachetadas mientras gritan "o bajas los precios, o no te compro". Los dueños de las uvas cachetean a quienes les dicen que no pagarán lo que estos estaban esperando. Y todos quieren cachetear a Bernard Maddoff, pero no pueden.
Los presumidos yuppies del vino, en Londres y en Nueva York, sienten que mientras estaban pintando el techo de los precios de escándalo, los han dejado colgados de la brocha.
Robert Parker observa aquel mar de cachetadas y dice "no me miren, yo no tengo la culpa". Michel Rolland hace lo mismo, pero cuenta otra vez hasta cien. Para verificar si ha perdido alguno de sus cien clientes para quienes alrededor del mundo, viajando en jets privados, en Mercedes Benz o en Jeep de lujo hace vino "al estilo de Burdeos".
II Sólo los veteranos del vino sonríen. Se cansaron de advertirlo. Pero nadie les hacía caso.
En los últimos 20 años una botella de vino pasó, de costar el precio de un par de zapatos, al precio de una colección de libros. Después, la cuota inicial de algo deseado, más tarde el precio de un weekend, el de una moto cara o el ticket de un crucero, si el comprador cometía la insensatez de pedir la botella en un restaurante.
Los precios de algunos castillos de Burdeos han descendido hasta en 45%. Madoff, de 71 años de edad y 150 años de condena por 50 millardos de dólares estafados, rogó para que lo dejaran presentarse a oír la sentencia el lunes pasado en lujoso traje de calle, no con el de presidiario. Lo mismo hacen ahora sonrojadas algunas botellas de vino con sus aristocráticas etiquetas.
Bueno sería piensa uno no olvidar la lección.
jueves, 2 de julio de 2009
La ciudad de las cachetadas, artículo del prof. Alberto Soria
Publicado por Jesús Nieves Montero en 6:36 0 comentarios
Etiquetas: Burdeos, Parker, Polémicas, Teoría, vinos franceses
lunes, 30 de marzo de 2009
Diario El Nacional: Nota sobre nuestro blog de vinos
Agradecemos al diario El Nacional la detenida y cordial nota sobre nuestro blog.
¡A su salud!
Publicado por Jesús Nieves Montero en 10:08 1 comentarios
Etiquetas: Curiosidades, Teoría
domingo, 28 de diciembre de 2008
De la revista Bussiness life: entrevista con Hugo Sabogal
La entrevista con Hugo Sabogal, de Hugo Sabogal Wine Media & Marketing.
Publicado por Jesús Nieves Montero en 7:52 1 comentarios
Etiquetas: Citas, Duros del vino, Teoría
domingo, 28 de septiembre de 2008
Un comentario de Sumito Estévez sobre los vinos del Nuevo Mundo
Agradecemos a nuestra amiga Margaret López quien nos refirió este nota. La fotografía de Sumito Estévez es tomada del blog de Alberto Fariñez.
"La existencia del vino es tan antigua que su origen histórico lleva inevitablemente a comienzos cargados de brumas bíblicas y mitológicas. No existen dudas es a la hora de colocar al imperio romano como el gran protagonista de la expansión de su consumo; por lo tanto, hablar de una historia moderna del vino igualmente nos lleva a la asombrosa cifra de dos milenios.
Fueron los herederos europeos de la tradición romana (España, Portugal, Italia y Francia principalmente) quienes habrían de introducir sus tradiciones enológicas en nuestro continente, una vez detectadas tierras y climas aptos para la siembra de la vid. Es así como desde el siglo XVI puede hablarse de producción sostenida de vinos americanos. Vinos que en estos cinco siglos han ido encontrando su camino, una vez que la infalible prueba del éxito-error ha determinado cuáles cepas y cuáles tierras son las más idóneas para su producción en nuestro continente.
Ante el peso de una historia que se remonta a Noé, es natural que todo vino producido en nuestras tierras sea conocido como del Nuevo Mundo, honor compartido con California, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica. Los vinos de nuestro continente están naciendo en el contexto histórico, pero su irrupción viene cargada de una potencia y un desenfado adolescentes que claramente están cambiando la industria del vino a nivel mundial.
Los vinos tradicionales de Europa han construido su prestigio sobre el concepto de terroir y, por lo tanto, la denominación de su origen es fundamental. Por el contrario, los vinos del Nuevo Mundo, como bien escribe el enólogo venezolano Vladimir Viloria en la Guía del vino 2008, "centran su propuesta en la búsqueda de la mejor fruta posible".
Las consecuencias de esta afirmación han sido tremendas, al punto que hoy en día es natural nombrar a los vinos de acuerdo con el tipo de uva (llamados "varietales"). Para que se entienda, con ello queremos decir que anteriormente lo usual era entender que la palabra "chateau", por ejemplo, implicaba automáticamente que el vino con esa etiqueta era de una zona específica de Francia llamada Burdeos y sólo se hacía con uvas establecidas por un código de clasificación inviolable (eso es terroir).
Hoy, por el contrario, es posible también decir que un vino de Chile o Argentina es un Carmenere o un Malbec (eso es hablar de varietal), refiriéndonos así al tipo de uva usada. Inicialmente los vinos del Nuevo Mundo se hicieron calcando las técnicas tradicionales depuradas por milenios en Europa. La consecuencia de ello: vinos que se adjetivizaban como decentes, para no ser duros con estos.
Una vez que la industria vitivinícola del Nuevo Mundo se abocó a la búsqueda de un lenguaje propio, con enólogos que crean vinos pensados en la cultura gastronómica local, cepas únicas ideales para nuestros climas, referencias de catas basadas en nuestros recuerdos olfativos de infancia, depuración de técnicas de acuerdo con nuestras realidades particulares y un mercadeo sin vergüenzas, en donde hasta las etiquetas de la botella nos representan como cultura, las consecuencias no se hicieron esperar.
Una vez que nuestros vinos dejaron de ser imitaciones de sus hermanos mayores, la crítica especializada pudo verlos desde una perspectiva objetiva sin referentes previos y comenzaron a cobrar no sólo personalidad, sino también un valor propio ganado en buena lid.
De acuerdo con las estadísticas de la Organización Internacional del Vino, órgano rector de su comercio internacional, en la década de los años ochenta los vinos del Nuevo Mundo representaban 1,7% del mercado mundial... ¡Hoy representan 21,4% y el crecimiento que se espera es arrollador, porque han pasado a ser los preferidos del mercado asiático!
El histórico mercado del vino en Europa tiembla aterrado desde hace un par de décadas y en este instante la Comunidad Europea se encuentra en frenéticas negociaciones para plantear reformas en sus políticas vitivinícolas.
En el contexto latinoamericano, Chile es el líder indiscutido con 138 viñas, una compañía que es la quinta a nivel mundial en ventas (Concha y Toro), un crecimiento sostenido anual de exportaciones de 30% en el último quinquenio y ventas anuales, en dólares, por el orden de 1 millardo.
¡Desde el vino, nuestro continente está poniendo al mundo a hablar en latinoamericano! Una experiencia claramente indicativa de lo que podemos lograr una vez que entendemos que la inserción en el mundo global pasa primero por entender valores propios." (vía el nacional)
Publicado por Jesús Nieves Montero en 6:41 3 comentarios
domingo, 29 de junio de 2008
Una respuesta de Michel Rolland al ser consultado sobre su vino favorito en Sudáfrica
"El placer existe en diferentes estilos de vino. No comparen, simplemente disfruten. Este es el mundo del vino. No hay un sólo buen vino - disfruten el vino basándose en sus diferencias. El vino que brinda gran placer es el gran vino." (via Gourmet & Wine)
Publicado por Jesús Nieves Montero en 22:45 0 comentarios
Etiquetas: Duros del vino, Scores, Teoría
sábado, 24 de mayo de 2008
El sistema de puntuación de la Universidad de California en Davis
El Sistema de la Universidad de California es un enfoque diferente a la calificación de Parkes. Se trata de una medición de 20 puntos con base en 11 atributos. Cuando un vino es evaluado, la puntuación se asigna de acuerdo con la siguiente tabla (vía musing on the vine):
• Apariencia/Claridad | (2 puntos posibles) |
• Color | (2 puntos posibles) |
• Aroma/Bouquet | (4 puntos posibles) |
• Acidez total | (2 puntos posibles) |
• Dulzor | (1 punto posibles) |
• Cuerpo | (1 punto posibles) |
• Sabor | (2 puntos posibles) |
• Amargor | (1 punto posibles) |
• Astringencia | (1 punto posibles) |
• Calidad general | (4 puntos posibles) |
Publicado por Jesús Nieves Montero en 13:29 0 comentarios
lunes, 19 de mayo de 2008
El sistema de puntuación de Robert Parker
Sin embargo, sería tiempo perdido frente al hecho del poder de Parker y, sobre todo, a su precisión, si se toma en cuenta que incluso muchos de sus detractores han tenido que admitir que posee un olfato, un gusto y, sobre todo,una memoria sensorial privilegiada.
Por esta razón vamos a transcribir el método de puntuación de Robert Parker y trataremos de seguirlo en nuestras reseñas, aunque no siempre compartamos la alta valoración que otorga a los vinos "dramáticos".
"Al momento de asignar los puntos, mi sistema otorga a cada vino una base de 50 puntos. El color general y la apariencia del vino puede sumar hasta 5 puntos. Dado que la mayoría de los vinos hoy están bien hechos, gracias a las tecnologías modernas y al incremento en el uso de enólogos profesionales, todos tienden a recibir cuatro puntos, frecuentemente los 5 completos.
El aroma y el bouquet se evalúa sobre 15 puntos, dependiendo del nivel de intensidad y la dimensión de éstos, así como la limpieza del vino. El sabor y el final otorgan hasta 20 puntos y, una vez más, la intensidad del sabor, el equilibrio, la limpieza, la profundidad y duración en el paladar son todos aspectos a considerar para la puntuación.
Finalmente, la calidad general o el potencial de evolución futura -añejamiento- asigna hasta 10 puntos.
